Corcho, origen, proceso y elaboración. Parte 2

En la segunda parte de la nota, le voy a hablar del proceso de extracción y elaboración del corcho, composición química y los tipos de corchos que se pueden extraer.

Sacar el corcho es todo un arte con el objetivo de cuidar el alcornocal y a su vez sacar su máximo rendimiento.

La primera saca de un alcornoque, también llamada bornizo, es un corcho irregular y de escaso grosor, y tienen que pasar alrededor de 30 años para poder sacarlo. La segunda saca, nueve años después, llamado corcho secundario, es un corcho más regular pero no es hasta la tercera saca cuando el corcho es de buena calidad y óptimo para su fin.

Esta extracción cíclica del corcho permite un crecimiento saludable del alcornoque a lo largo de vida, en los cuales es sometido a unas 14-16 sacas de calidad.

El tronco del alcornoque recién descorchado adquiere un color anaranjado, con el tiempo se torna rojizo y durante los siguientes años va pasando a un tono más gris oscuro, formándose de nuevo la corteza.

Una vez obtenidas las planchas, los juntadores hacen una primera selección de las mismas para decidir cuáles irán destinadas a la fabricación de tapones y cuáles a otros objetos (las más pequeñas o finas).

Cuando las planchas llegan a la corchera, se apilan en fardos durante unos seis meses con el fin que las cortezas vayan perdiendo humedad y su savia. Las planchas de corcho de por sí no tienen elasticidad, por eso se cuecen durante una hora una vez transcurridos esos meses. De esta forma, también ganan en espesor, suavidad y pierden densidad. A continuación, se dejan secar, se apilan en fardos más pequeños y vuelven a ser cocidos para que sean aún más elásticos.

Después de unas dos o tres semanas de reposo, las planchas se aplanan y cogen consistencia. Es entonces cuando se lleva a cabo el corte o sección de las planchas según el tamaño de los corchos que se necesiten fabricar. A lo largo de todo el proceso, las corcheras hacen exhaustivos controles de calidad en función de factores como la densidad, el grosor, la elasticidad o la suavidad.

Con las planchas perfectamente cortadas se perforan los cilindros atendiendo al grosor y longitud de los tapones demandados. En entonces cuando la mano del hombre o, mejor dicho, la vista, vuelven a ser una parte fundamental. Los corchos pasan por una mesa donde un equipo humano vuelve a seleccionar los tapones según sus calidades.

Llegamos casi al final del proceso de fabricación, cuando los tapones de corcho natural son lavados, desinfectados y secados. A continuación, se marcan con el sello de la bodega correspondiente y se embalan siempre teniendo en cuenta la trazabilidad.

Es muy importante, tanto para la corchera como para los clientes que usan tapones de corcho natural, que durante todo el proceso de obtención y fabricación se extremen las medidas de control para evitar la posible formación de la temida molécula de TCA (de la que hemos hablado en un post anterior) y por tanto que el gusto a corcho se transmita al vino.

Secado.

Las planchas de corteza se tienen que secar al sol durante 2 o 3 días. Una vez secas se hierven para desinfectarlas y quitarles las impurezas. Es en este momento cuando el corcho se hincha y adquiere su elasticidad definitiva.

Seleccionar y cortar.

Tras dos o tres semanas de reposo, las planchas se clasifican por clases en función de su calidad, que se determina según su grosor, porosidad y apariencia. El siguiente paso es el corte. Se determina un tamaño, normalmente, un poco más ancho que la longitud del tapón que se va a fabricar y se corta.

Perforar y secar.

Con las planchas cortadas, llega el momento del perforado. Se hace con una broca vacía y el resultado es un tapón cilíndrico. El tamaño deseado dependerá del tipo de tapón que se vaya a fabricar.

 Lavado.

Para garantizar que el tapón resultante no contenga ningún tipo de impureza, se vuelve a lavar. Una vez limpio, se marca con las indicaciones que siempre vemos: añada, logotipo o cualquier información que se desee. El sistema utilizado para la impresión es con tinta o con fuego. Las partes que están en contacto con el vino, nunca se marcan con tinta. Siempre se hace con calor.

Para poder ser utilizado.

La superficie del corcho se trata con parafina o silicona para lubricarlo. Ello también facilita la futura extracción y mejora el aislamiento. Tras el embotellado y taponado, la mayoría de botellas de vino se visten con una cápsula para resguardarlo mejor.

Antes del embotellado algunos corchos son parafinados y otros siliconados, la razón es mantener la humedad y flexibilidad necesarias para facilitar el descorche en botella.

El corcho se caracteriza por estar formado de células poliédricas, vacías en su interior, estrechamente ligadas unas a otras, que componen el tejido suberoso (aproximadamente el 80% de su volumen es gas, sobre todo nitrógeno). Estas células son, por si mismas, muy impermeables, ya que la transferencia de líquidos entre ellas es muy lenta. Este tejido posee una estructura discontinua debido a la presencia de lenticelas (poros) que atraviesan radialmente el cuerpo del corcho en todo su grosor.

Las lenticelas son permeables a gases y líquidos y permiten regularizar los intercambios gaseosos entre los tejidos vivos del tronco y el medio exterior (Riboulet 1982).

Características del corcho.

Levedad: la densidad del corcho está entre 0,12 y 0,25. Cuanto más baja es mayor es la calidad del corcho.

Impermeabilidad: El corcho es casi impermeable gracias a la suberina y la cera que contiene, aunque se trata de una impermeabilidad no absoluta ya que deja fluir lentamente el gas debido al contenido gaseoso de las células.

Adherencia: Posee un alto coeficiente de fricción atribuido al hecho de que el corcho en contacto con una superficie lisa presenta un gran número de ventosas constituidas por las cavidades de las células (lenticelas) que se encuentran en la superficie cortada del corcho.

Compresibilidad y elasticidad: El corcho es el único cuerpo sólido que tiene la propiedad de ser comprimido sin dilatación lateral. Además, recupera hasta el 85% de su volumen inicial 24 horas después de haber sido sometido a una presión; esto hace que la resistencia al desgaste sea también más alta. Ambas propiedades varían en función de la hidratación del corcho y de su temperatura, los cuales dependen a su vez, de la forma de las células, el espesor de las paredes celulares y a la composición de las mismas.

Esta sería su constitución química.

Suberina (45%): Sus principales componentes son los ácidos grasos (ácido felúrico, esteárico y felónico), alcoholes y oxiácidos. La suberina le confiere el carácter hidrófobo a la célula del corcho, además de protegerla de patógenos externos, evitar la evaporación de agua, e intervenir en la cicatrización de heridas.

Lignina (27%): Es un polímero compuesto por alcoholes aromáticos, sobre todo el alcohol coniferílico, alcohol sinapílico y alcohol p-hidroxicinámico, cuya misión es dar rigidez e impermeabilidad a la membrana celular.

Celulosa y polisacáridos (12%): La celulosa forma microfíbrillas rígidas que permiten al corcho obtener resistencia frente al estiramiento.

Taninos (6%): Son sustancias polifenólicas, formadas por el catecol, orcinol y ácido gálico, se unen a las proteínas volviéndolas insolubles e imputrescibles, por ello el corcho no se corrompe y es imputrescible.

Ceroides (5%): Son ácidos grasos, sobre todo la cerina, ácido betúlico y betulina, y suya es la responsabilidad de que el corcho esa impermeable.

Otros constituyentes (6%): Materias minerales: Están representados por sodio, potasio, magnesio, aluminio, hierro, manganeso, silicio, fósforo, bario, estroncio y trazas de litio, cobre, cromo y titanio.

Agua: Representa entre el 3 y el 10 %, dependiendo de las condiciones de almacenamiento.

Glicerina: Forma parte de la suberina y su porcentaje varía de acuerdo a la edad del árbol.

El proceso de elaboración del tapón de corcho consiste en almacenar las planchas una vez sacadas del árbol, para posteriormente ser hervidas para eliminar la contaminación microbiana y mejorar su flexibilidad. Luego se clasifican por su espesor y análisis visual, procediendo después a cortarlas en tiras verticales, que determinarán el largo del futuro tapón. Con máquinas sacabocado, perforando en forma cilíndrica las tiras, de donde extraen los corchos.

De allí marchan a un nuevo lavado y esterilización especial, un secado para corroborar su comportamiento mecánico, y una rectificación de sus cabezas para quitar deformidades. Luego de una selección, se categorizan para finalizar el procedimiento con un tratamiento superficial de parafina o silicona, para conservar su humedad y flexibilidad lo que facilitara su inserción y extracción de la botella.

Los corchos pueden ser cortos (desde 25 mm hasta 49 mm), o largos, para vinos de guarda (desde 50 mm hasta 55 mm). Por su calidad, estructura y densidad, pueden ser de categoría top, media, comercial o económica. En tanto que, por su composición, se dividen en corchos de una sola pieza (tapón entero que se extrae del árbol y puede llegar a recibir un proceso de colmatado en caso de presentar grietas), Aglomerado, el que se fabrica sobre la base del corcho molido y prensado que sobró de los anteriores, por último, mixto o 1 + 1, que es una mezcla o unión de los dos primeros.

Tipos de corchos

Corcho Flor: Es el de mayor calidad, no presenta ningún tipo de porosidad y es completamente natural. Se utiliza en vinos de gran calidad.

Corcho Colmatado: Cuando las lenticelas han sido rellenadas de serrín de corcho y adhesivo.

Corcho Aglomerado: Elaborados a partir de pequeños trozos, serrín de corcho y poliuretano.

Corcho Verde: Cuando se obtiene de capas jóvenes y presenta deformaciones con gran cantidad de lenticelas

Corcho Graso: Corcho Leñoso: Cuando es duro, seco y poco elástico

Corcho Agujereado: Cuando está afectado por insectos que cavan galerías en el tronco del árbol.

El corcho debe poseer características como la flexibilidad, impermeabilidad, adaptación y longevidad. La estructura celular única de la corteza del alcornoque, hace que el tapón de corcho logre, hasta ahora, una idoneidad irreemplazable.

Su parte lateral, cuando está en el interior de la botella, tiene en contacto con ella cerca de 35 millones de microventosas. Es resistente y liviano, flotante, no es tóxico ni contaminante, y convive perfectamente con el vino.

En una encuesta realizada para mi blog Blackwines, sobre El corcho natural es asociado a vinos de calidad. Podemos notar que la mayoría, piensa en este como un distintivo de calidad frente a otros cierres.

Javier Giacomelli.

Fuentes: anbariloche.com.ar deliciasdebaco.com asecor.com jeanleon.com carlosserres.com corkup.es comenge.com es.wikipedia.org

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